Parque Patagonia
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Ecología

En la zona de transición entre la árida estepa de la Patagonia argentina y los bosques de coigüe templados de la Patagonia chilena, el futuro Parque Nacional Patagonia abarca una gama de ecosistemas que incluye pastizales, montañas, bosques de coigüe, y humedales. Gracias a esta variedad de hábitats, la biodiversidad puede prosperar. Las especies deambulan libremente de hábitat en hábitat, adaptándose a las temperaturas cambiantes con la disponibilidad de gradientes verticales.

 


La estepa árida de la Patagonia argentina se caracteriza por tener muy poca lluvia (menos de 150 milímetros al año), pero también por el frío, el viento seco y los suelos arenosos. La Cordillera de los Andes bloquea la humedad que proviene del oeste, formando esta zona árida a sólo 320 kilómetros del mar. Una serie de plantas resistentes han sido capaces de adaptarse a este ambiente duro, tales como los arbustos de calafate, quilembay y yaoyín, y los pastos gruesos como la flechilla y el coirón poa. Estos pastizales son el sustento de animales robustos como el pequén, el zorro gris, el tuco-tuco, mara, armadillos, varias especies de águilas y halcones, y depredadores de crucial importancia como el puma. Una gama más amplia de animales prosperan en las afueras más habitables del desierto y alrededor de los lagos efímeros que se forman a partir de las vertientes de los Andes, donde pueden crecer árboles y otros pastos acuosos más nutritivos.

 


Yendo hacia el oeste, y subiendo por la gradiente vertical de la Cordillera de los Andes, la flora y fauna cambia notablemente. El paisaje comienza a transformarse en bosques, los cuales contienen, en su gran mayoría, tres especies del género de las hayas (Nothofagus): la lenga, el ñirre y el coigüe. Las lluvias pueden alcanzar los 4.000 milímetros al año, produciendo bosques densos, llenos de nutrientes de la hojarasca. Estos bosques sirven de hogar para 370 géneros de plantas vasculares, las cuales son vitales para la supervivencia de la fauna circundante. Entre los mamíferos fundamentales se encuentran el huemul, el cual sufre peligro de extinción, y el puma, el zorro rojo y varias especies de murciélagos. Los bosques del futuro Parque Nacional Patagonia abarcan una amplia diversidad de especies de aves y una gran gama de anfibios y reptiles.

 


El herbívoro más abundante que existe en toda la Patagonia es el guanaco, un camélido grande y silvestre, que pertenece a la familia de la llama. Este se alimenta del 75% de todas las especies de plantas de la estepa patagónica. El guanaco es una de las especies más fundamentales: ellos previenen que las especies de pastos dominen la tierra, actúan como excelentes dispersores y fertilizadores, y tienen altos porcentajes de productividad, sirviendo de alimento para sus vecinos carnívoros, especialmente los pumas.

A pesar de que el parque se sitúa en la parte este de los Andes, sus arroyos y ríos alimentados de glaciares bajan en dirección hacia el Océano Pacífico. Sus aguas color azul turquesa están entre las más puras del mundo, y forman el hogar de importantes poblaciones de peces nativos tales como la perca (percichthys trucha), el pejerrey patagónico (patagonina hatcheri) y el puyén. El salmón atlántico, las truchas comunes, de arroyo y arcoíris han sido introducidas en esta zona.

 

 

 
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