Parque Patagonia
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Conservación y Restauración

Desde que se han retirado los vastos piños de ovejas y ganado de la Estancia, hemos observado como la vida silvestre vuelve nuevamente a la región y con gran rapidez. El sobre pastoreo descontrolado dejó la zona vulnerable a la erosión del viento y eventual desertificación, un proceso que hasta ahora ha afectado aproximadamente al 30% de la Patagonia. Todas las especies nativas que han estado presentes históricamente en la región todavía existen dentro del Parque Patagonia, lo cual otorga una singular oportunidad para restaurar y preservar un paisaje y ecosistema prístinos.

 


Restaurando la Pradera

La restauración de praderas puede ser poco glamorosa, pero conforma la base para devolver a la Patagonia a su estado natural. La mayoría de los pastizales del mundo han sido convertidos para el uso agrícola, causando enormes pérdidas de hábitat para la vida silvestre, en especial los herbívoros. El retorno al estado natural es el comienzo de un proceso que busca alcanzar un equilibrio entre los usos humanos y naturales de este tipo de ecosistema.

A pesar de ser vasta y resistente, la Patagonia ha sufrido su cuota de abusos ecológicos. El intenso pastoreo de ovejas sobre suelos arenosos y áridos ha dado como resultado una amplia desertificación. Al igual que gran parte de la región, el Valle Chacabuco ha vivido un sobre pastoreo descontrolado, debilitando los pastizales y permitiendo que se introduzcan varias especies exóticas. A medida que trabajamos en la transición de estancia ovejera a Parque Nacional, Conservación Patagónica tiene por objetivo revertir estos daños, restaurar el hábitat productivo y crear un modelo de restauración de ecosistemas para la Patagonia.

 


Poco tiempo después de comprar la Estancia Valle Chacabuco en 2004, inauguramos el programa de recuperación de praderas. Ochenta años de sobrepoblación de ovejas sobre los frágiles pastizales del valle, los cuales no son aptos para criar ganado, terminaron dejando manchones de especies invasivas, pastos débiles y zonas estériles. Vendimos la gran mayoría de las 25.000 ovejas y 3.800 vacunos de la antigua estancia durante un período de 4 años de tal manera de no distorsionar el mercado local de ganado. Cosa prácticamente sin precedentes en la región, la remoción del ganado significó un paso fundamental para prevenir el colapso del ecosistema patagónico.

Más de 400 kilómetros de cercos, remanentes de la actividad ganadera, cruzaban a través del Valle Chacabuco fragmentando el hábitat y bloqueando el paso de importantes migraciones. Cientos de esqueletos de guanacos se encontraban colgados en los alambres de púa, como horribles recordatorios de animales que no lograron saltar los cercos. Voluntarios de todas partes del mundo se han unido a nosotros para arrancar estos cercos, haciendo un trabajo desafiante pero satisfactorio. Reciclamos todos los materiales que se puedan reutilizar. Desde 2010, hemos removido más de 450 kilómetros de cercos, y el trabajo continúa.

 


Bajo la dirección de un ecólogo de restauración, nuestro proyecto de recuperación de praderas ha recolectado muestras de suelo para desarrollar planes de manejo para diferentes áreas, y ha establecido lotes de investigación para probar la efectividad de las prácticas de resiembra y control de erosión. Los conservacionistas voluntarios recolectan las semillas de los pastos nativos, especialmente el coirón, para resembrar zonas que han sido fuertemente dañadas.

Desde que fue comprado en 2004, el Valle Chacabuco ha tenido impresionantes, y visibles, avances hacia su recuperación. Una restauración completa tomará décadas, pero los biólogos del proyecto están impresionados con la rapidez con que los pastizales han recuperado su vitalidad. Los visitantes del parque pueden ver con facilidad el contraste entre el futuro Parque Nacional Patagonia y las propiedades circundantes, donde permanece el ganado. Los radiantes pastizales, la ausencia de cercos y manadas de guanacos que galopan libremente encarnan la transformación que hemos comenzado.

 


Un Parque en Progreso

A medida que observamos como la tierra se sana y transforma a una velocidad sorprendente, aún queda mucho trabajo por hacer. Hay vida silvestre que monitorear, técnicas de restauración que estudiar, senderos que construir, mapas que diseñar para nuevos sectores, cercos que extraer, especies exóticas que controlar y árboles que plantar. Si te gustaría jugar un papel en la restauración de suelos y la creación del parque, por favor sigue leyendo más sobre el programa de voluntarios de Conservación Patagónica o considera hacer una donación.

 

 
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